- Vivimos un mundo donde la violencia es cada día más habitual. Ésta desayuna con tus hijos mientras tú escuchas las noticias matutinas que informan —cada vez de manera más indolente— sobre los hombres, mujeres y hasta niños asesinados el día anterior en tu ciudad o país. Acompaña a los niños camino a la escuela, durante el tránsito vehicular aderezado con agresiones verbales de automovilistas y peatones. Inspira su jornada escolar cuando le aconsejas algo como "Tienes que ser el mejor de tu clase", cuando te escucha tratar de manera despectiva a otras personas y también cuando maestros y compañeros de clase se mofan de quien no sabe o "no encaja". De regreso a casa, la violencia se convierte en el compañero de juego de tus hijos —quizá el favorito— y no solo en la forma de juguetes y videojuegos bélicos, sino en todas las maneras en que pasar por encima de alguien más, se presenta como algo divertido.Cuando el sufrimiento ajeno no se lamenta y hasta entretiene, podemos vislumbrar la decadencia de una sociedad. Es cierto, la responsabilidad de esto no es tuya y la culpa no es absolutamente de las familias. Pero debemos reconocer que todos participamos de esto cuando permitimos, favorecemos y solapamos que la violencia se vuelva tan habitual que ya no la vemos, ni nos perturba.
Estamos asesinando a la infancia
Uno de los efectos más graves y dolorosos de todo esto, es que con ello estamos matando a la infancia. Cientos de niños mueren hoy en día en conflictos armados, como saldo de la guerra en torno a delincuencia organizada e incluso a manos de sus propios padres o familiares, producto de la violencia doméstica. Pero también hay muchos otros a quienes, sin arrebatarles la vida, son asesinamos simbólicamente.Desde la explotación infantil y la participación de niños y adolescentes en el crimen organizado, hasta las formas más sutiles en que les arrebatamos a diario su candor y alegría, matamos a los niños siempre que les negamos el presente y el futuro que merecen, al que tienen derecho. A continuación te comparto tres formas en las que considero estamos destruyendo a nuestros niños; lo hago con la esperanza de que juntos podamos dejar de hacerlo:1. Les enseñamos a competir, no a solidarizarse
En nuestra sociedad, uno de los valores más respetados es el de la competencia. Lo transmitimos a diario a los niños fomentando los intereses individuales por encima del bien colectivo. Si haces esto con insistencia, tus hijos aprenderán que deben anteponer sus deseos al bienestar de los otros y que, si así lo hacen, serán premiados (más amados y reconocidos) por sus padres (y aquellos a quienes aman). Es decir, les enseñas que el amor viene como recompensa de vencer a otro, y que esto es sinónimo de éxito.En contraste, cuando enseñas a tus niños a jugar y trabajar en equipo, a ayudar y dejarse ayudar por otros, estás formando en ellos la conciencia de que la felicidad y el éxito radican en ser con los otros, y no en estar encima de los otros. ¿Te imaginas lo diferente que sería su futuro si educáramos a las nuevas generaciones en el valor de la solidaridad, y no en la competitividad?2. La hipersexualización y los estereotipos de género
Si pones atención, seguro notarás cómo cada vez más tempranamente los niños y niñas muestran intereses, gustos y actitudes adolescentes. En buena medida esto se debe a lo que llamamos hipersexualización de la infancia. Este fenómeno comercial y mediático promueve prácticas y estilos de vida propios de una sexualidad adulta, pero en los niños. Niñas pequeñas que usan maquillaje y ropasexy, o que participan en concursos de belleza, tipo Miss Universo. Si bien este fenómeno es más visible en las niñas, también afecta a los niños, quienes son presionados socialmente a mostrarse "viriles" a temprana edad, a hacer comentarios y bromas de índole sexual para ser aceptados y reconocidos entre sus pares.Te invito a leer: 4 razones para que tus hijas no se conviertan en princesasSi lo piensas, esta es una forma lenta de matar a los niños, pues los empuja a acelerar procesos físicos y psicológicos que acortan su infancia y que en realidad no los preparan para enfrentar de manera saludable y placentera la sexualidad propia de un adulto responsable. Al contrario, por ser éste un fenómeno eminentemente mercadotécnico, va acompañado de una gran ignorancia sobre el cuerpo y la sexualidad. Repleta de prejuicios y estereotipos, esta tendencia pone en riesgo la salud, autoestima y hasta la vida de miles de niños.Combate esto cuidando qué juguetes, ropa y accesorios les darás, así como los programas de televisión y películas que verán. Habla con ellos claramente sobre sexualidad, según su edad y madurez psicológica. También vigila que en casa no se reproduzcan estereotipos de género, bromas sexistas y conductas que fortalezcan relaciones injustas basadas en la diferencia sexual entre hombres y mujeres.Te sugiero leer: ¿Deseas hijos más felices? Edúcalos en la equidad3. Renunciar a la defensa de sus derechos
Estoy segura que cuando vislumbras el caótico mundo que heredarán tus hijos, no puedes sino preocuparte por su futuro y lo que ellos habrán de enfrentar. Sumergidos en la tarea incesante de resolver necesidades inmediatas, los adultos poco nos detenemos a pensar que otros padres pasan por lo mismo que nosotros, y que juntos podríamos encontrar rutas para construir un mejor futuro para nuestros niños. La defensa de sus derechos es una de ellas. Existen numerosas asociaciones civiles y colectivos diversos que trabajan en este sentido, a los cuales podrías sumarte. O bien, puedes crear los propios en tu comunidad, involucrando a tu familia. Cuando vemos pasivamente que los derechos de otros niños se vulneran día a día, dejamos morir con ellos a nuestros hijos, pues matamos las oportunidades presentes a las que tienen derecho unos y otros. Además, les negamos la posibilidad de que en el futuro tengan acceso a los derechos que como seres humanos poseen.Finalmente, recuerda que todos asesinamos a la infancia cada vez que hacemos, justificamos o permitimos que ocurra algo que les niega su derecho a ser niños, y felices. Esforzarte por construir junto a otros un mundo donde todos los niños puedan ser niños, es una forma de salvar a tus hijos —y a los de muchos otros— de un futuro fatal. Además, es una tarea de inmenso valor que traerá felicidad, grandes experiencias y enseñanzas a tu familia.
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jueves, 25 de febrero de 2016
MATANDO LA INFANCIA
domingo, 1 de septiembre de 2013
Rasgos de la normalidad mímina escolar (la real)
Este es un ejemplo bien claro de que el gobierno no está cumpliendo con su parte, pero eso sí, a los maestros que se manifiestan por defender sus derechos los manda a volar o les coarta su derecho de manifestación, razón por la cual hay que ver hacia todos lados y exigir a las autoridades en todas sus fases que en verdad se pongan a trabajar, que es su obligación cumplir con los pactos establecidos, que los maestros no tenemos toda la culpa del "fracaso educativo" y que se vea la defensa de los trabajadores, que se supone aun tenemos, y que esto de que solo nosotros somos los que hemos puesto en mal a nuestra educación a nivel nacional e internacional, no lo es, puesto que si en verdad queremos que el país sobresalga, se debe hacer desde las mismas autoridades, que vengan e inviertan en educación, que no nos den miserias, que apueste al futuro de la patria; yo la quiero, pero no para robarles.
Habemos muchos que estamos a favor de que se nos evalúe, pero no para llegar a un despido, sino que sea para que en verdad nos capacitemos y actualicemos, y que de esta manera podamos dar lo mejor de nosotros a los niños que tanto lo necesitan, y se supone que si trabajamos TODOS en conjunto, el país crecerá y mucho.

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martes, 10 de agosto de 2010
Inicio de clases
Pronto dará inicio un nuevo Ciclo Escolar. Aún es tiempo de que reflexionemos y nos pongamos a decir qué es lo que esperamos de nuestros hijos; qué queremos que aprendan, qué esperamos de los maestros y nosotros como Padres de Familia.
Estamos a solo unos días que empiece todo, pero lo que debemos de preocuparnos es del hecho de
que seamos capaces de crear una conciencia todos los involucrados en la tarea educativa. Es tiempo de que pensemos en el futuro o presente, según lo veamos desde nuestra perspectiva.
Por ello es que no nos debemos de apresurarnos, esto, como sabemos, es poco a poco cuando se verán los resultados. No es cuestión de un año cuando en realidad se verán los avances, sino en más tiempo y con esfuerzo de cada uno. Si uno falla, todos fallamos, si uno acierta, todos acertamos.
No dejemos todo el trabajo a los maestros, puesto que la educación se empieza desde el hogar y es ahí donde se parte, y los Padres debemos de estar al pendiente, no dejar al niño solo. Apoyarlo no sólo en lo material, sino en que ellos sepan que estamos detrás de sus esfuerzos, de sus logros y fracasos.
No me queda más que decir "FELIZ INICIO DE CLASES A TODOS"
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